Unificación Italiana

unificación italiana
Giuseppe Mazzini (1805-1872), uno de los líderes del movimiento por la unificación italiana.

Después de la celebración del Congreso de Viena (1814-1815) y la formación de un nuevo mapa político europeo, el territorio italiano se dividió en ocho Estados independientes, algunos de los cuales, incluso, controlados por Austria. Con el fin de hacer Italia volver a sus tiempos de gloria, surgieron diversos movimientos nacionalistas independientes, los cuales tenían el objetivo común de liberar el territorio italiano de la dominación extranjera.

En ese sentido, los primeros intentos en pro de la unificación italiana fueron hechos en 1831 por la organización Joven Italia y su líder, Giuseppe Mazzini. Se trataba de enfrentamientos militares contra las fuerzas austríacas en la región. Aunque los revolucionarios lograron importantes victorias, acabaron no resistiendo al poder militar de Austria.

Sin embargo, el movimiento liderado por Giuseppe Mazzini fue importante para el crecimiento del nacionalismo italiano y para el surgimiento de otras manifestaciones. Una de las más significativas fue liderada por el propio rey de uno de los reinos italianos (Sardo-Piemontés), que buscó el apoyo de Francia en la lucha contra Austria. Esta acabó siendo derrotada y obligada a entregar la Lombardía y los ducados de Parma, Módena y Toscana.

Simultáneamente a esas disputas, ocurría otro enfrentamiento nacionalista en la región sur de Italia, por el control del Reino de las Dos Silicias. Liderados por Giuseppe Garibaldi, los voluntarios conocidos como camisas rojas tuvieron éxito en el intento de liberación de tal región.

Después de todas estas conquistas, quedaban sólo las ciudades de Venecia y Roma para ser anexadas. Venecia fue incorporada en 1866, gracias al apoyo de Prusia en otra guerra contra Austria. Roma fue anexada en 1870 con la ayuda de tropas francesas, pasando a ser, incluso, la capital de Italia.