Guerra de los Treinta Años

guerra de los treinta años

La guerra de los Treinta Años fue una serie de conflictos y disputas territoriales entre muchos países de Europa, que tuvieron como telón de fondo la rivalidad entre católicos y protestantes. La principal causa de la guerra fue la alianza entre la Iglesia Católica y el Sacro Imperio Romano-Germánico (instrumento político de la dinastía Habsburgo), además de sus iniciativas para imponer la fe católica y combatir violentamente el protestantismo en toda Alemania.

De hecho, los protestantes constituían la mayor parte de la población y lógicamente no aceptaban tal imposición. Para combatir la intolerancia religiosa imperial, en 1608 crearon la Unión Evangélica, una especie de alianza política entre los estados protestantes alemanes. Pero un año más tarde los católicos pronto reaccionaron y también fundaron su propia alianza, la Liga Católica. En aquel momento parecía que la confrontación militar entre los dos lados era sólo una cuestión de tiempo.

El comienzo de la guerra

El estallido de la Guerra de los Treinta años se dio el 23 de mayo de 1618, cuando miembros de la Unión Evangélica tiraron a 3 defensores del rey católico Fernando 2º por la ventana del segundo piso del palacio real, episodio conocido como la “Defenestración de Praga“. En los años iniciales las tropas protestantes lograron importantes victorias sobre los católicos. La propia ciudad austríaca de Viena, centro del poder Habsburgo, fue sitiada por las tropas de la Unión Evangélica en 1619. Sin embargo, divergencias internas acabaron debilitando el lado protestante, que posteriormente acabó sufriendo una serie de derrotas.

La internacionalización del conflicto

Sin embargo, la disputa religiosa de la Guerra de los Treinta años poco se fue convirtiendo en un gran juego político con la internacionalización del conflicto, ya que el poder cada vez mayor de los Habsburgo representaba una gran amenaza a los intereses de las otras naciones europeas. Los daneses fueron los primeros en unirse a los protestantes, aunque ésta se acabó mostrando un emprendimiento sin éxito.

En realidad, el fracaso de los daneses fortaleció aún más el poder de los Habsburgo, aspecto que llevó a Francia, mayor potencia militar de la época, a negociar la entrada de las tropas suecas en el conflicto. A pesar de haber logrado expresivas victorias entre 1630 y 1632, el rey sueco Gustavo Adolfo acabó muriendo en batalla y sus tropas tuvieron que retirarse de la lucha.

Por eso, los franceses no vieron otra alternativa que entrar directamente en la guerra. A pesar de ser una nación mayoritariamente católica, Francia luchó al lado de los protestantes, ya que el objetivo primordial era contener el avance de los Habsburgo y consolidar su posición de potencia europea. Con un poderoso ejército de más de 100 mil hombres y el apoyo de los Países Bajos, los franceses finalmente vencieron la Guerra de los Treinta Años e impusieron su voluntad a través de la firma del Tratado de Westfalia.

Consecuencias de la Guerra de los Treinta años

Las principales consecuencias de este largo período de conflictos fueron la consolidación de Francia como el poder terrestre dominante y el inicio de su hegemonía en Europa, la independencia de naciones con Suiza y los Países Bajos, además de la disminución del poder de la Iglesia sobre las monarquías europeas general.

Unificación Italiana

unificación italiana
Giuseppe Mazzini (1805-1872), uno de los líderes del movimiento por la unificación italiana.

Después de la celebración del Congreso de Viena (1814-1815) y la formación de un nuevo mapa político europeo, el territorio italiano se dividió en ocho Estados independientes, algunos de los cuales, incluso, controlados por Austria. Con el fin de hacer Italia volver a sus tiempos de gloria, surgieron diversos movimientos nacionalistas independientes, los cuales tenían el objetivo común de liberar el territorio italiano de la dominación extranjera.

En ese sentido, los primeros intentos en pro de la unificación italiana fueron hechos en 1831 por la organización Joven Italia y su líder, Giuseppe Mazzini. Se trataba de enfrentamientos militares contra las fuerzas austríacas en la región. Aunque los revolucionarios lograron importantes victorias, acabaron no resistiendo al poder militar de Austria.

Sin embargo, el movimiento liderado por Giuseppe Mazzini fue importante para el crecimiento del nacionalismo italiano y para el surgimiento de otras manifestaciones. Una de las más significativas fue liderada por el propio rey de uno de los reinos italianos (Sardo-Piemontés), que buscó el apoyo de Francia en la lucha contra Austria. Esta acabó siendo derrotada y obligada a entregar la Lombardía y los ducados de Parma, Módena y Toscana.

Simultáneamente a esas disputas, ocurría otro enfrentamiento nacionalista en la región sur de Italia, por el control del Reino de las Dos Silicias. Liderados por Giuseppe Garibaldi, los voluntarios conocidos como camisas rojas tuvieron éxito en el intento de liberación de tal región.

Después de todas estas conquistas, quedaban sólo las ciudades de Venecia y Roma para ser anexadas. Venecia fue incorporada en 1866, gracias al apoyo de Prusia en otra guerra contra Austria. Roma fue anexada en 1870 con la ayuda de tropas francesas, pasando a ser, incluso, la capital de Italia.

El Totalitarismo

totalitarismo

Difinición

De forma bastante simple, podemos definir el totalitarismo como un régimen político en el que un solo individuo domina todo el Estado, tomando para sí todos los tipos de poderes existentes. Totalitarismo era algo presente en el contexto de la posguerra, teniendo como sus máximas expresiones nazismo de Adolf Hitler en Alemania, el fascismo de Mussolini en Italia y el estalinismo de Josef Stalin en la Unión Soviética.

Característica del totalitarismo

La principal característica de un régimen totalitarista es la eliminación de cualquier oposición política. De esta forma, para los totalitaristas, la existencia de múltiples organizaciones partidistas perjudicaría el empeño de toda la nación hacia un objetivo en común. Por eso, hay la adopción de un sistema unipartidista.

En el contexto económico, la intervención del Estado es algo intrínseco a un régimen totalitarista: el gobierno procura enriquecerse más y más, colocando el mercado en segundo plano. De esta forma, el Estado asume el control de todos los bienes y fuentes de recursos existentes por medio de la administración de empresas estatales. También es preciso destacar el énfasis dado por los regímenes totalitaristas en la industria de base, bélica y de tecnología, sectores estratégicos en casos de eventuales conflictos armados.

Otra característica marcante del totalitarismo es la existencia de una política de intolerancia a cualquier manifestación contraria a sus formas de actuar. Durante los gobiernos instalados a lo largo del siglo XX, muchos ciudadanos eran presos, torturados, exiliados o incluso muertos a causa de sus ideologías políticas contrarias al régimen instalado. Los sistemas totalitaristas utilizaban la propaganda como principal instrumento de dominio ideológico de la población. Así, hacían uso de la historia de la nación y de las imágenes de héroes nacionales para despertar en las personas un sentimiento de patriotismo y orgullo.

Es importante resaltar que cada régimen totalitarista tuvo ciertas características peculiares. Además, podemos afirmar que, aunque el totalitarismo es algo difícil de ser aceptado en el mundo actual, predominantemente democrático, es posible localizar rastros del régimen en políticas adoptadas por muchos países.

Unificación Alemana

unificación alemana
La unificación alemana permitió un gran desarrollo económico e industrial.

Después de la derrota de Napoleón Bonaparte, las naciones vencedoras se reunieron en el Congreso de Viena (1815), el cual tenía el objetivo de rediseñar el mapa de todo el continente europeo. Como consecuencia de esta nueva configuración, la región donde es el actual territorio de Alemania se ha dividido en 38 Estados independientes.

Entre todos ellos, Austria y Prusia eran las naciones más poderosas y tenían posiciones divergentes. Mientras que Austria era un país predominantemente agrícola y no veía con buenos ojos la idea de la unificación alemana, Prusia creía que de esta forma era posible proporcionar un gran desarrollo a la región.

Un claro ejemplo de la divergencia entre los dos países fue la exclusión de Austria del “zollverein”, un acuerdo que eliminaba los aranceles, firmado entre Prusia y todos los demás Estados alemanes. En 1862, el rey de Prusia nombró a Otto Von Bismark como primer ministro, lo que fue fundamental para la unificación alemana.

Von Bismark era extremadamente nacionalista y veía el uso de la fuerza militar como principal alternativa en cualquier conflicto. La primera investidura del mismo fue la conquista de los ducados daneses de Schleswig y Holstein, ya que sus poblaciones eran predominantemente alemanas. En 1866, el primer ministro provocó un conflicto con Austria y salió vencedor. Tal victoria fue de suma importancia en ese contexto, ya que redujo la gran influencia política de los austríacos, abriendo el camino para la creación de la Confederación Germánica de los Estados del Norte.

Incluso con la unificación del Norte, los estados sureños se mantuvieron neutrales y Von Bismarck no intervino en esa situación. Para finalmente unificar todo el territorio alemán, la estrategia del primer ministro fue provocar una gran guerra e intentar despertar el espíritu nacionalista en todos los alemanes.

Francia fue el blanco, ya que era declaradamente contra tal unificación. El 1 de septiembre de 1870, los franceses fueron derrotados, obligados posteriormente a pagar una multa muy grande para los patrones de la época ya ceder la región de Alsacia-Lorena. Después de todos esos conflictos, el imperio alemán finalmente se unificó y comenzó a vivir un período de gran desarrollo económico e industrial.

Era Napoleónica

era napoleónica

Después de la desmoralización del gobierno Directorio, la burguesía francesa buscó entregar el poder a alguien lo suficientemente fuerte para terminar con las amenazas de los jacobinos y defensores del Antiguo Régimen.

Nacido en Córcega, Bonaparte era un joven general ambicioso y de gran prestigio, justamente la figura ideal que los burgueses tanto buscaban. Napoleón asumió el gobierno francés a través del Golpe de 18 de Brumario, en 1799, con la autorización de los propios políticos de la burguesía.

Al asumir el poder, Napoleón Bonaparte instituyó un nuevo modelo de organización política: el Consulado. Según la nueva Constitución, la nación francesa debería ser comandada por tres cónsules por un período de 10 años. Sin embargo, en la práctica, el poder se concentró en las manos del propio Bonaparte.

El Consulado fue un período de paz y prosperidad para Francia.

Después de estas primeras medidas, el joven cónsul percibió la necesidad de reconstruir la economía de Francia y enfrentar los diversos problemas socioeconómicos que el país pasaba. Así, Napoleón creó el Banco de Francia (1800), estimuló la industrialización y realizó importantes obras de infraestructura. Además, reanudó las relaciones con la Iglesia y firmó importantes acuerdos de paz con Austria, Rusia e Inglaterra.

Otro hecho de Bonaparte en este período fue el Código Civil Napoleónico, el cual se trataba de un conjunto de leyes que garantizaba el derecho de propiedad, prohibía la realización de huelgas y la creación de sindicatos, algo agradable a los ojos de la burguesía.

Todas estas medidas surtieron efecto, resultando en un período de estabilidad política y económica para Francia. Así, gracias a su gran popularidad, Napoleón Bonaparte fue elegido cónsul vitalicio en 1802 y emperador en 1804.

Tal fase corresponde al auge de la Era Napoleónica. Primero, Napoleón ordenó la creación de varios impuestos, dio los más altos cargos del reino a miembros de su familia y promovió la construcción de imponentes obras. En ese período, vemos claramente el perfil expansionista del emperador francés, ya que el mismo dominó casi todo el continente europeo.

La rivalidad entre Francia e Inglaterra se acentuó más aún en ese contexto, ya que los dos países eran las grandes potencias de la época. Consciente de que no sería capaz de derrotar a la poderosa marina inglesa, Napoleón creó el Bloqueo Continental, decreto que prohibía a todos los países mantener relaciones comerciales con Inglaterra.

La clara intención de Bonaparte era arruinar económicamente a los ingleses.
De hecho, el Bloqueo Continental no surtió el efecto deseado, ya que algunos países no cumplieron sus términos. Portugal, por ejemplo, era una de esas naciones, aspecto que condujo a la invasión de su territorio por las tropas francesas.

Por cierto, la invasión napoleónica de Portugal ejército fue lo que provocó la huida de la familia real a Brasil.

Rusia fue otra que desobedeció al Bloqueo Continental. Como respuesta, Napoleón invadió el territorio ruso en 1812, con 600 mil soldados. Muchos ven este conflicto como el gran error del emperador francés.

Como el territorio ruso era enorme y su invierno muy riguroso, más de 500 mil soldados franceses murieron de frío. Pocos meses después, una coalición formada por Inglaterra, Austria, Rusia y Prusia invadió Francia y derrotar a las fuerzas napoleónicas. Así, en 1813 Napoleón fue forzado a abdicar, aunque ganó el derecho de gobernar la Isla de Elba. En su lugar, colocaron a Luis XVIII en el poder.
Después de la consolidación del fin del Antiguo Régimen hecho por la Revolución Francesa, instalar nuevamente la monarquía en Francia no parecía ser una buena idea. De esta forma, a mediados de 1815, Napoleón se aprovechó de la insatisfacción del pueblo en relación al rey para asumir el mando de Francia otra vez. Sin embargo, tal gobierno sólo duró tres meses, aproximadamente.

Los países aliados se reunieron una vez más y con más de un millón de soldados derrotaron a Bonaparte de forma definitiva en la famosa Batalla de Waterloo, el 18 de junio de 1815. Tras su derrota, Napoleón fue atrapado en la Isla Santa Helena, lugar donde permaneció hasta su muerte, en 1821.

Primera Guerra Mundial Resumen

primera guerra mundial

La primera guerra mundial (1914-1918) fue uno de los acontecimientos más marcados del siglo XX. De una forma bastante resumida, podemos decir que la guerra resultó en el surgimiento de una gran potencia (los Estados Unidos de América) y de una nueva hegemonía política en el mundo.

Podemos decir que el imperialismo y la política económica de las potencias europeas fueron los principales factores que contribuyeron al desencadenamiento del conflicto. De hecho, Alemania e Italia estaban muy descontentos con tal situación, ya que estaban obligadas a ver a sus vecinos ingleses y franceses enriquecerse cada vez más a través de la explotación de las colonias en África, Asia y América.

Por otro lado, el enriquecimiento de las naciones europeas llevó a una carrera armamentista sin igual.

Además, Europa vivía un momento de mucha hostilidad:

Francia no veía la hora de tomar la Alsacia-Lorena de Alemania, región perdida a finales del siglo XIX, sin contar la riña marcada entre el Imperio Austro-Húngaro y Serbia.

El estopismo de la Primera Guerra Mundial ocurrió cuando Francisco Ferdinando, príncipe del imperio austro-húngaro, fue asesinado por el serbio Gavrilo Princip. Así, el 28 de julio de 1914 Austria declaró la guerra a Serbia. El conflicto entre los dos países abrió una serie de desentendimientos entre otras naciones, desencadenando un verdadero efecto cascada.

Ante ello, se formaron dos alianzas: la Triple Alianza, compuesta por Alemania, Austria-Hungría e Italia; y la Triple Entente, formada por Gran Bretaña, Francia y Rusia. La guerra en sí fue marcada por muchos avances tecnológicos: el poder de fuego de las armas fue aumentado significativamente, hubo el uso de aviones, tanques de guerra y gases tóxicos.

La entrada de los Estados Unidos, hasta entonces neutro, a la Triple Entente fue un factor decisivo para la victoria de la alianza. Aunque Brasil también se alía a la Entente, su participación en la Primera Guerra Mundial fue tímida, habiendo contribuido sólo al envío de enfermeros y medicamentos.

Por fin, las potencias aliadas vencieron la Triple Alianza, obligando a los países derrotados a firmar el Tratado de Versalles, documento que imponía duras penas a los países perdidos. En el caso de Alemania, por ejemplo, el país tuvo su ejército reducido, perdió la región de Alsacia-Lorena a Francia, además de haber sido obligado a pagar una gran indemnización.

La primera guerra mundial resultó en la muerte de unos 10 millones de personas. En los años posteriores a la misma, Europa se encontraba financieramente sacudida, abriendo un lógico camino para la consolidación de la influencia y del poder norteamericano sobre todo el mundo.

Resumen de la Revolución Francesa

Para muchos historiadores, la Revolución Francesa forma parte de un movimiento global, atlántico o occidental, que comenzó en los Estados Unidos en 1776. Entre todas las revoluciones que siguieron en Europa y en América a partir de ahí, no hay duda de que existen rasgos comunes . Pero la Revolución Francesa tuvo identidad propia, que se manifestó en la participación popular. En la ruptura radical con las instituciones feudales del Antiguo Régimen y en las formas democráticas que asumió.

Francia todavía era un país agrario a finales del siglo XVIII. Aunque el capitalismo ya había comenzado a provocar cambios en su estructura, su organización social todavía estaba basada en estamentos.

¿Como estaba dividida la sociedad francesa?

  • 1 estado – clero; cerca del 2% de la población.
  • 2 ° estado – nobleza; también el 2% de la población.
  • 3 ° estado – burguesía: alta burguesía, media burguesía, baja burguesía (artesanos, aprendices, proletarios, siervos y campesinos semi o libres).

El tercer estado estaba con el peso de los impuestos y las contribuciones al rey, el clero y la nobleza. Los otros dos estados no pagaban tributos y aún vivían a costa del dinero público.

Cronología de la Revolución

La industria francesa sufrió una seria crisis a partir de 1786 y en 1787, una sequía disminuyó la producción de alimentos, aquí empezaron las cusas de la revolución francesa. La situación del tesoro en Francia estaba en crisis. En el intento de vencer esta crisis el ministro de Finanzas, el banquero Jacques Neckes, convocó a la Asamblea de los Estados miembros con el objetivo de hacer el tercer estado pagar más impuestos. El tercer estado rechazó.

El 17 de junio de 1789, el tercer estado se proclamó la Asamblea Nacional. En represalia, el rey Luis XVI mandó cerrar la sala donde se reunían en el Palacio de Versalles, estos fueron a la sala de Juego de la Péla, donde recibieron la adhesión de parte del clero y de nobles influenciados por la Ilustración. El rey no tuvo alternativa sino aceptar la Asamblea Nacional.

El 9 de julio, la Asamblea Nacional El 9 de julio, la Asamblea Nacional se transformó en Asamblea Constituyente. Los diputados juraron sólo dispersarse después de dar una Constitución a Francia. Tres días después, el despido de Necker hizo aún más tensa la situación. El 14 de julio, el pueblo parisino tomó de asalto la fortaleza de la Bastilla. La explosión revolucionaria se extendió entonces por todo el país. Es la época del gran miedo.

El 26 de agosto de 1789, la Asamblea aprobó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Con 17 artículos y de inspiración iluminista, el documento proclama el derecho a la libertad, a la igualdad ante la ley ya la inviolabilidad de la propiedad, así como el derecho de resistir la opresión.

En 1791 queda lista la Constitución Francesa que establecía el estado con una Monarquía Constitucional, preservando un carácter burgués: el voto censitario. En noviembre de ese mismo año la Asamblea confisca los bienes de la Iglesia y de la nobleza, causando pánico entre el clero y la nobleza.
En julio de 1791, Luis XVI intenta, sin éxito, huir a Austria, pero es detenido y alejado de sus funciones públicas. El rey se convertía así en prisionero de la Revolución.

En 1792, Austria, apoyada por Prusia, declaró la guerra a Francia, con miedo de que la Revolución se extendiera hasta su país. Invadieron Francia, pero fueron derrotados.
Internamente, la crisis comenzó a provocar divisiones entre los propios revolucionarios. Dos corrientes políticas disputaban el poder: los girondinos (representantes de la alta burguesía, no deseaban la participación popular) y los jacobinos / sans-culottes (eran radicales y cercanos al pueblo).

Después de la derrota de los austros-prusianos en París, se formó una Convención Nacional, elegida por sufragio universal, es decir, por el voto de todos los ciudadanos del sexo masculino. Ella asumió el lugar de la Asamblea, proclamó la República el 22 de septiembre y condenó a la muerte por la guillotina el rey Luis XVI.

Había comenzado una nueva etapa en la Revolución. En 1793, se elaboró ​​una nueva Constitución, concediendo sufragio universal masculino y nuevo calendario estableciendo el día 22 de septiembre de 1792 como el primer día del año I de la República. La ejecución de Luis XVI, el 21 de enero, la situación se volvió difícil para los revolucionarios. En el interior, estallaron revueltas en la región de Vandéia y en otros lugares, estimuladas nobles.

La respuesta de la Convención fue decretar “la patria en peligro” y constituir el Comité de Salvación Pública, encargado de organizar la defensa y restablecer el orden interno. Entre los líderes del Comité sobresalen Robespierre, Louis Antoine Saint-Just y Danton. Al mismo tiempo, se organizó el Tribunal Revolucionario, destinado a juzgar a los contrarrevolucionarios. Comenzó entonces el período del Terror, que se extendería de junio de 1793 a julio de 1794.

comienza a surgir divergencias entre Danton y Hebert al equilibrio en el poder, Robespierre había guillotinado Danton y Hebert. Con este acto creció la impopularidad de Robespierre y creció el poder de los girondinos y así, hicieron un golpe y tomaron el poder de la Convención. El Golpe de 9 Terminador correspondía al día 27 de julio de 1794 (caída de la pequeña burguesía y de las reformas sociales de carácter popular).

El poder de la Convención cayó en manos de los representantes de la alta burguesía ligados a los girondinos. Se instaló la Reacción terminadora. Se preparó una nueva Constitución, la del año III (1795), que estableció un Ejecutivo con cinco directores elegidos por el Legislativo, El directorio. A pesar del peligro externo que amenazaba a Francia, El Directorio abolió la ley de los Sospechos y el tabel de precios. La población de París fue desarmada y la esclavitud reinstaurada en las colonias francesas.

Los jacobinos intentaron una reacción, pero el Directorio pide ayuda al ejército y en 1795 un joven general de 26 años, llamado Napoleón Bonaparte, que fue elegido para organizar la defensa del país y derrotar a los jacobinos. Como recompensa del Directorio, Napoleón gana el mando del ejército de la península Itálica. Después de 4 años, Napoleón es invitado a formar parte del gobierno. El 9 de noviembre de 1799 (o 18 Brumarios, en el calendario Republicano) asumió plenos poderes por medio de un golpe de estado, donde recibió el título de cónsul. En 1804 se coronó emperador, Napoleón I.

La Edad de Piedra

La edad de la piedra se subdivide en cuatro períodos, siendo el Eolítico, Paleolítico, Mesolítico y el Neolítico.

Eolítico:   se considera el primer período prehistórico, que comprende la cultura humana, tienen poca información precisa y se basan en suposiciones y conjeturas. En este período encontramos el surgimiento del Homo Erectus, que vivió cerca de dos millones de años atrás, hasta 300.00 aC, siendo los primeros en usar el fuego. El período Eolítico es conocido también como Al amanecer de la Edad de Piedra.

Paleolítico o Edad de Piedra : grupos humanos considerados fue más extensa de la humanidad, hace unos tres millones de años a 10.000 aC En este periodo desarrolló cuernos de animales y utensilios de rocas, que se utiliza como un medio de protección y para llevar a cabo caza. Los historiadores subdividen este período en Paleolítico Inferior y Paleolítico Superior, por contener un vasto período de actividades humanas.

  • Paleolítico Inferior : era las primeras estructuras sociales y desarrolló los primeros artefactos por el hombre, como armas de pedernal, objetos de madera y decoración. Utilizan el fuego y se enmarca como nómadas.
  • Paleolítico Superior : Hombre aparición de Cromañón, de Asia, la migración a África para llegar a Europa, vive en las cuevas debido a la refrigeración del planeta (debido a la cuarta edad de hielo). Se desarrolló en el continente europeo y poseía cualidades humanoides primitivas, altura de aproximadamente 1,70m, cabeza larga y mayor capacidad cerebral, cazaba animales de gran porte a través de trampas terrestres, comprobando así su inteligencia superior que los demás. Desarrollaron religiones, y cultivaban el poder femenino de la natalidad, siendo las mujeres, seres superiores por generar la vida al quedar embarazada.

Mesolítico : era una época de transición del Paleolítico al Neolítico el, estar conectado a la edad de hielo, lo que provocó un drástico cambio climático en varios continentes. Cuando la temperatura global quedó más amenizada, el hombre logró desarrollar la agricultura, alrededor de 6.000 aC El hombre pasa a utilizar el fuego de forma más estratégica para espantar animales más fuertes, iluminar las viviendas dentro de las cuevas, cocinar alimentos y protegerse del frío . En este período el hombre se vuelve más sedentario, permaneciendo en el mismo lugar, también desarrolla la división de tareas entre los sexos, donde el hombre cuida de la caza y seguridad y la mujer de los hijos y de la alimentación.

Neolítico o Edad de Piedra Pulido : comenzó alrededor de 8000 aC, con el final de los glaciares y los animales portentosos, el medio ambiente ha dado paso a una fauna más similares con las que tenemos hoy en día, ríos, desiertos y bosques tropicales han desarrollado, posibilitando un contacto humano más íntimo con la naturaleza. En este período el hombre descubre avances sociales, económicos y políticos. Los grupos son dirigidos por líderes, generalmente el miembro más viejo, más elegante, o más fuerte. Buscaba vivir cerca de los ríos, utilizando la tierra fértil para la agricultura. En este período las primeras viviendas fueron construidas y todos trabajaban colectivamente.

Fin de la Edad de Piedra

El descubrimiento de técnicas de fundición de minerales, terminó la Edad de la piedra, dando inicio a la Edad de los Metales. La transición hacia el final de la Edad de Piedra ocurrió en 6 mil aC y 2,5 mil aC El advenimiento de la escritura y el avance en la comunicación humana culminaron con el fin de este período, registros más específicos de la evolución del hombre, comienza en la Era Antigua , donde se produjeron las primeras civilizaciones de Egipto y Grecia.

Edad de los metales (a partir de 5000 a.C)

Edad de Metales a partir de 5000 a.c. El uso de materiales metálicos (cobre, estaño, hierro, bronce) por el hombre prehistórico designa la última etapa de la prehistoria como edad de los metales . Esto resultó en la desconsideración de los instrumentos de piedra.

El primer material a ser fundido es el cobre, a continuación, estaño se mezcla junto objeve un metal más fuerte, bronce alrededor de 3000 aC comenzó a ser producido en Mesopotâmia .

La metalurgia del hierro tuvo inicio alrededor de 1 500 a.C, en Turquía, con los hititas. Su difusión fue más lenta en relación al bronce, pues para ello era necesario temperaturas muy elevadas, además, la extracción de mineral era una actividad compleja. Sin embargo, como el hierro presentaba bastante resistencia, se hizo ventajoso para los pueblos que fueron mejorando la manera de utilizar este metal.

La revolución urbana se debió al crecimiento de las comunidades y la aparición de las ciudades reales. Para la supervivencia de esas poblaciones, los hombres pasaron a producir más de lo que necesitaban para su propio consumo, las técnicas de la agricultura evolucionaron, acompañando el desarrollo del comercio y del artesanado. Con la inversión de la rueda los hombres comenzaron a utilizar la tracción animal. Con la modernización de la economía, pasó a ser necesario el uso de nuevos estándares de medida, métodos de administración, y procedimientos de recolección, fue a partir de esas exigencias que surgió la escritura.

Los miembros superiores de las comunidades beneficiándose de su importancia en el clan pasaron a apoderarse de los excesos agrícolas, después de las tierras productivas, de las propiedades colectivas, y comenzaron a imponer su dominio ante los demás, surgiendo así la propiedad privada y la desigualdad social.

En este momento surgió la necesidad de un agente para regular las relaciones entre los hombres y la propiedad privada, el grupo organizó el poder politíco en su propio beneficio, en ese momento ocurrió la formación del Estado.